DISERTACIÓN DE LA VIDA EN REBOLLAR
HACE 100 AÑOS
1. INTRODUCCIÓN.-
Actualmente no se dispone de ningún documento histórico que describa el modo de vida de la gente de Rebollar de hace 100 años, sin embargo, en función de lo que sabemos que disponían y de lo que carecían podemos hacernos una idea aproximada, según nuestro propio razonamiento y de lo que nos han contado, de cómo era el día a día de un habitante de Rebollar.
Seguramente la descripción que aquí se hace, coincida con otros muchos pueblos españoles que se encontraban en las mismas condiciones que Rebollar, de todas formas, debemos intentar describir la verdadera forma de vida que aquí se daba, contando, sobre todo, con anécdotas y todos los datos reales disponibles.
2. CONSIDERACIONES INICIALES.-
Partiremos del hecho de que es la propia tecnología la que marca fundamentalmente el modo de vida en un momento dado, por tanto, se describen a continuación cuáles eran las necesidades tecnológicas más importantes que no disponían en Rebollar en aquella época y ver más claramente las diferencias. Estas son:
- No disponían de energía eléctrica.
- No disponían de agua potable en la vivienda.
- No disponían de gas (butano).
- No disponían de gasolina ni gasoil.
- No se disponía de vehículos motorizados.
- No se disponía de productos de plástico.
- Al no disponer de energía eléctrica tampoco disponían de:
o Luz eléctrica.
o Teléfono.
o Electrodomésticos (Frigorífico, lavadora, etc).
o Otros equipos eléctricos (Televisor, video, etc.)
Evidentemente, había otras muchas cosas que no disponían, sin embargo, sólo con éstas ya podemos partir de los datos necesarios para la descripción que se pretende.
Partiremos también del hecho de que los habitantes de Rebollar vivían de las actividades agrícolas y ganaderas. Sabemos que la cereza ya se producía en aquella época, aunque no era la actividad más importante. La agricultura era bastante variada y se centraba en el cultivo del pimiento, cebada, trigo, el tabaco, maíz, higos, algodón, algarrobas y garbanzos y por supuesto la recogida de peras (que eran muy abundantes), las castañas y la aceituna (también muy abundante, prueba de ello es la existencia de tres Almazaras que actualmente están abandonadas o en desuso). Las actividades ganaderas consistían básicamente en la crianza de cabras, ovejas, cerdos y vacas donde se necesitaba gran cantidad de terreno para el pastoreo por lo que se crearon grandes dehesas comunitarias con el fin de cultivarlas y dedicarlas al ganado (hasta hace muy poco tiempo han existido en Rebollar dehesas comunitarias de aquella época que han sido repartidas entre sus herederos actuales).
3. DESCRIPCIÓN DEL MODO DE VIDA.-
Observando las casas antiguas de Rebollar, se puede observar que existen dos tipos de casas, las sencillas y las de un cierto aire señorial, lo cual hace suponer que la diferencia entre ricos y pobres tuvo que ser bastante acentuada, siendo los pobres la gran mayoría y los ricos aunque minoría los dueños y señores de grandes extensiones de terreno y amplios rebaños de ganado (esto era típico en la mayoría de los pueblos rurales de la época). Estas casas pueden ser datadas entre el siglo XVII o XVIII con lo cual la suposición anterior no tendría porqué ser cierta en el siglo XIX (hace 100 años), mas bien, podemos entender que sus habitantes fueron los herederos de esos grandes señores o que sus habitantes compraron estas casas a sus herederos originales. Algunas de estas casas fueron divididas en otras más pequeñas o vendidas por partes, es decir, vender una o varias habitaciones a los vecinos de la casa contigua (con lo cual es frecuente encontrar casas montadas por habitaciones unas encima de otras).
Centrándonos en la clase más humilde, que era la más normal, la casa en la que vivía era por regla general muy pequeñas y de techos muy bajos. La puerta de acceso suele ser amplia para facilitar la entrada con las caballerías y con puerta de madera de dos hojas (la parte de abajo se cerraba para impedir que se escaparan los animales y la de arriba se dejaba abierta para la entrada de luz y la ventilación). Normalmente la planta baja se dedicaba a los animales, es donde se encontraba la cuadra y los animales domésticos como cerdos, cabras y gallinas junto con los aperos de labranza, en ese mismo nivel o en nivel inferiores (sótano) se disponía de bodega donde era frecuente encontrar tinajas de vino de pitarra, recipientes de aceite, patatas, cebollas así como los tocinos, chorizos y morcillas de la matanza.
En la planta de arriba es donde se encontraban los dormitorios y la cocina. La subida a la planta de arriba se realizaba por una escalera de madera con huellas y contrahuellas a veces muy irregulares y pasos algo altos. La cocina estaba constituida de un resalte de ladrillo de barro en el suelo con una lancha de piedra sobre la que arde la leña ennegreciendo las paredes y techos por el humo que sale entre las tejas vanas del desván que al mismo tiempo sirve de secadero y lugar donde guardar los trastos menos usados. Sobre la lumbre se encontraban “las llares” que era una cadena gruesa sujeta por un extremo a una viga del techo y que en el otro estaba provista de dos ganchos, uno para acortar o alargar las llares y otro para colgar el caldero.
Hay que destacar, tal y como se ha mencionado en las consideraciones iniciales, que en aquella época no existía energía eléctrica en Rebollar (ésta no llegó hasta el año 1958) con lo que la iluminación interior de la casa se hacía mediante candiles de aceite que se colgaban en las vigas de madera de la casa. Tampoco existía agua potable en la vivienda (ésta no llegó a Rebollar hasta el año 1974), el agua potable se obtenía de “la chorrera” que era un chorro de agua limpia y fresca procedente de una fuente natural que existía por encima del pueblo y conocida como “la fuente del tío Chavó” (en aquella época era muy frecuente subir con el cántaro a la chorrera a por agua potable), el agua de la chorrera corría por las calles del pueblo por una especie de canal de piedras practicado en el suelo y denominado “regadera” y era utilizada como agua no potable para la limpieza, agua para el ganado, etc. Al no existir el cuarto de baño, la higiene personal era bastante limitada, utilizando para este cometido palanganas y barreños con agua calentada previamente en un puchero y jabón casero (realizado con manteca, aceite y sosa). Las necesidades personales se realizaban en el orinal al pie de la cama que posteriormente eran vaciados en las regaderas de las calles o huertos traseros.
A primeras horas de la mañana aparecía el cabrero para recoger las cabras que el que más y el que menos tenía en su propia casa (estas cabras eran conocidas como “las golosas” porque retornaban al atardecer, ellas solas, al goloseo de la comida de casa). Del mismo modo, aparecía el porquero, que se llevaba los cochinos a pastar por el campo.
La luz del día debía ser aprovechada al máximo y por tanto el día comenzaba poco antes de salir el sol (esta costumbre aún se sigue conservando por la mayoría de la gente que se dedican a las tareas del campo). El hombre se iba a trabajar al campo, mientras que las mujeres se dedicaban a las tareas domésticas, que no eran pocas, aunque en épocas de recogida de la cosecha también participaban en dichas tareas.
El desayuno consistía en unas migas con patatas fritas o simplemente patatas cocidas (la leche tanto de vaca como de cabra estaba considerada “una golosina” que sólo consumían los de clase más pudiente, además no se consideraba ni siquiera como alimento básico e indispensable). El pan había que ir a hacerlo a la tahona pidiendo previamente turno con los días suficientes de antelación y llevando la harina para amasar el pan que se necesitaba. Como regla general la comida consistía, casi a diario, en unos garbanzos con tocino y sopa preliminar o simplemente un potaje de garbanzos (la comida se servía en un sólo plato grande conocido como “la baña” que era compartido por todos los que estaban en la mesa). Cuando el hombre no comía en casa porque estaba trabajando en el campo, la mujer le llevaba la comida en una cesta hasta el lugar de trabajo y volvía de nuevo andando a casa.
Para poder lavar la ropa, las mujeres hacían turnos en la garganta del pueblo y se agachaban con las rodillas apoyadas en “la tajuela”, que era una especie de tabla diseñada para tal fin, restregando la ropa sobre unas piedras planas a modo de lavadero. La ropa se secaba al sol, extendida sobre las zarzas o cualquier lugar apropiado para ello.
Por la tarde, si hacía buen tiempo, las mujeres se sentaban en la calle con una silla formando corros donde cosían o tejían al mismo tiempo que contaban sus anécdotas o cuchicheos.
Algunos hombres solían ir a la cantina a tomar un chato de vino al mismo tiempo que charlaban o jugaban alguna partida de cartas. En esta misma cantina era donde se hacía el baile los domingos.
Antes de caer el sol, regresaban las cabras y los cochinos, y se recogían los animales en casa (era típico llamar a las gallinas para evitar ser comidas por los zorros y lobos) se preparaban unas patatas fritas, cocidas o asadas para cenar (era muy frecuente sentarse toda la familia alrededor de fuego antes de ir a la cama para hablar y comentar las anécdotas y tareas del día siguiente).
En aquella época, se podría decir que la madera era uno de los elementos naturales más codiciados, no sólo como materia prima para sus usos tradicionales (construcción de viviendas, chozas, cabañas, mobiliario, etc.), sino porque era la fuente principal de calor en el hogar permitiéndole cocinar y calentarse, por tanto, resultaba enormemente difícil encontrar leña al azar en el campo (se recurría incluso a sacar las raíces de los árboles con el fin de obtener leña) y era frecuente encontrar “rimeras” de leña en alguna de las fachadas de la casa, resguardadas por algún balcón o voladizo.
En algunas ocasiones, surgía la necesidad de ir a Plasencia a comprar algún apero o vender las peras en el mercadillo de los martes. El viaje de Rebollar a Plasencia se hacía a lomos de una caballería, siendo todo una odisea por esos caminos aún sin asfaltar y debiendo cruzar el río por el lugar más adecuado para no caer al agua. La carretera del Valle del Jerte era un autentico ir y venir de caballerías y carretas donde no faltaban los saludos a los paisanos, parientes y gente conocida de pueblos vecinos.
Sin duda el aislamiento al que estaban sometidos la mayoría de los pueblos rurales como Rebollar, donde los medios de comunicación con el exterior prácticamente no existían, contribuía a una falta de cultura general y de analfabetismo muy acentuado. Al mismo tiempo la falta de asistencia médica (en caso de enfermedad grave había que ir al Torno a buscar al médico en caballería) y que la medicina aún no daba buena solución a enfermedades como el sarampión, tos ferina, difteria, disentería, etc. hacían que la tasa de mortalidad, sobre todo infantil, fuese muy grande. Las mujeres embarazadas daban a luz en su propia casa con la ayuda de una matrona (cuya experiencia se había creado con los distintos partos del pueblo y ver nacer a las cabras) que asistiendo con paños, agua caliente y el aguardiente como sustituto del alcohol, contribuían al correcto nacimiento del niño.
A pesar de las aparentes penurias a las que debía someterse a diario un Rebollariego, seguramente no eran más infelices por ello que nosotros que vivimos con muchas más comodidades y adelantos tecnológicos. Seguramente su humildad hacía que la mayoría de ellos fuesen, cuando menos, muy buenas personas.
Autor: Jorge Gómez Olmeda.
Fecha: 21 de Enero del 2004.
Han colaborado en el desarrollo del texto:
- Guillermo y Alicia.
- Maxi y Matilde.
COMENTARIOS DE LA GENTE DE REBOLLAR.
COMENTARIO DE TERE BLANCO EN EL PUNTO DE ENCUENTRO (29/1/04)
LA VERDAD ES QUE YO TENGO 51 Y RECUERDO MUCHAS DE
LAS COSAS QUE CUENTAS PUES RECUERDO MUY BIEN LA LLEGADA DE LA LUZ Y LA CARRETERA
, FUERON UNOS ACONTECIMIENTOS QUE A LA CHIQUILLERÍA DEL PUEBLO NOS SERVíA DE LA
ÚNICA DIVERSIÓN .
TAMBIÉN RECUERDO CUANDO TENÍAMOS QUE IR AL MEDICO A NAVACONCEJO EN LOS CABALLOS
O EN BURRO Y A BUSCAR EL PAN AL TORNO. FUERON UNOS AÑOS QUE NO CAMBIAR POR NADA
.
LOS RECUERDO CON MUCHO CARIÑO Y LA VERDAD ES QUE HOY TENGO MUCHAS COMODIDADES
PERO CREO QUE LOS NIÑOS NO DISFRUTAN TANTO COMO NOSOTROS SIN NADA .
COMENTARIO DE SILVIA GARCÍA EN EL PUNTO DE ENCUENTRO (18/2/04)
Es para pararse a pensar y reflexionar tenían
muchísima suerte por que cuando una mujer paria no tenían ni medico ni medios de
transportes, les ayudaba una persona del pueblo con un poco de experiencia como
comadrona en mi caso fue tía Felicita, creo que tía Sandalia también ayudaba
hace 40 años. Pero si la cosa se complicaba que he oído contar que en una
caballo se ponían dos sacos de paja y en medio se tumbaba a la parturienta para
bajarla a Plasencia al hospital, solo pensarlo da escalofrío, no quiero pensar
como nacería el niño o si acaso llegara a nacer y como quedaría esa madre, dios
que dolor.
Por eso hay que hacerles un monumento a todas esas mujeres, por eso y muchas
demás cosas pero creo que solo este valor ya se merece un premio.
COMENTARIO DE ANGELA EN EL PUNTO DE ENCUENTRO (20/2/04)
Cuánta razón tienes Silvia cuando hablas sobre las penalidades que pasaron las mujeres de nuestro pueblo, supongo que en la época era algo común a todos los pueblos, lo que en el nuestro se agravaba por estar en la montaña y tener que atravesar el río, ya que no había puente. Mi madre me contaba que eso para ella era un calvario, pues le tenía pánico al agua, como la mayoría supongo, puesto que las mujeres entonces no se atrevían a ponerse en bañador y por tanto no aprendían a nadar. Hay que ver que valor le echaban a la vida porque la que más y la que menos paría varias veces en su vida, no siempre las criaturas sobrevivían mucho tiempo. Esa era otra, la falta de buenos alimentos, de medicinas, de médicos provocaba gran mortandad en grandes y pequeños. Bueno lo bonito es que hay estamos los descendientes, supongo que para algo sirvió tanto esfuerzo.
COMENTARIO DE SILVIA GARCÍA EN EL PUNTO DE ENCUENTRO (6/6/04)
Dicen que cuando llego la luz a nuestro pueblo,
pues la gente lógicamente lo recibiría como una cosa milagrosa y inexplicable,
pensarían ellos que como con solo darle a una llavecita podremos ver..!! Estaban
acostumbrados a la luz que desprendían los candiles, que a la vez les servia
para prender fuego a las escobas y poder encender la lumbre por las mañanas.
Bueno pues cuentan que no se quien del pueblo, pretendía que las escobas
ardieran con la bombilla. Entonces arrimaba el manojo de las escobas a la
bombilla y se quedaba esperando que aquello prendiera, siempre he escuchado
decir que era la misma persona lo que no recuerdo ahora es su nombre, pero yo
creo que mas de uno lo intento y no dijo ni pío, por que el echo no hay que
dudarlo era espectacular. Como iban ellos a entender ese avance de las
tecnologías si ni siquiera había televisión, quien les explicaba a ellos como
tenia lugar ese avance de la ciencia?? Increíble. Por que lo de la televisión
vino después y también tengo alguna anécdota que contar sobre eso esas ya si que
fueron presénciales.
Pero lo dejo para otro día. Espero que os guste esta pequeña historia, a mi
siempre me a resultado a la vez que graciosa curiosa.
COMENTARIO DE UNA REBOLLARIEGA EN EL PUNTO DE ENCUENTRO (7/6/04)
He leído la historia de Silvia y es cierto, a
mi, mi abuela también me lo ha contado, y esta también me ha dicho que había
personas que pensaban que la luz se apagaba soplando como los candiles y que mas
de una persona lo intentaba que soplaba y no se apagaban y lo veían como una
cosa extraña.
Que hubiéramos hecho nosotros si lo hubiéramos vivido, pues lo mismo, y ahora
apagamos la luz con tan solo dar una palmada
COMENTARIO DE MARTÍN MORENO EN EL PUNTO DE ENCUENTRO
(10/6/04)
Como parece que gusta leer en la página cosas
antiguas del pueblo, yo os contaré como se vivió la llega del teléfono al
pueblo, que aunque parezca extraño esta se produjo antes de la llegada de la luz
eléctrica., aproximadamente entre los años 1950-1955
Cuando instalaron el teléfono consistía en una única centralita que fue
instalada en una de las habitaciones de la que por aquel entonces se llamaba
Casa del Cura (familia Luengo) junto a la Iglesia, que era el puesto de la
operadora y un locutorio en el pasillo de la vivienda . Esta centralita
funcionaba con una manivela y se comunicaba con la Central de Plasencia, de
forma que cualquier comunicación debía pasar a través de esta central.
Cuando llamaba alguien de Madrid, Barcelona, Bilbao, etc. para hablar con algún
familiar, la centralita recibía un aviso de conferencia que había que entregar
al destinatario de la misma para que a la hora indicada en el aviso estuviera en
el locutorio, por lo que la persona que estaba a cargo de la centralita tenía
que desplazarse al domicilio de la persona destinataria de llamada telefónica
para entregarle el aviso, pero como aquello era una novedad, la chiquillería
(entre ellos me incluyo yo) siempre estábamos dispuesto a realizar la entrega
del aviso.
COMENTARIO DE MARTÍN MORENO EN EL PUNTO DE ENCUENTRO
(14/6/04)
Antes de construir la carretera cuando había que
ir a Plasencia, se iba a coger el coche de línea (al que se llamaba la empresa)
que pasaba de madrugada y al atardecer en ambas direcciones , hacia Plasencia y
hacia el Barco, pero no a la misma hora, la parada la tenía al otro lado del río
en un paraje llamado el “Bentorro” cerca de la confluencia de la carretera
Nacional con la de Valdastilla-Piornal, y para ello se utilizaban caballerías
para pasar el río, en verano no había ningún problema, el problema surgía en
invierno cuando el río iba crecido, había veces que arrastraba al caballo o mulo
y jinete, apareciendo cada uno y por separado unos cientos de metros mas abajo,
sin embargo no recuerdo de que se diese ningún caso de ahogamiento.
Los más precavidos cuando el río estaba crecido se iban a pasarlo por el puente
de Navaconcejo
Otra forma de ir a Plasencia era ir al Torno en caballería o andando y allí
coger un camión en el que viajabas en la caja entre los bultos de la mercancía,
pero este como no estaba autorizado a llevar personas viajabas de forma furtiva,
exponiéndose el conductor a ser multado. Cuando el conductor intuía de que había
guardias en la carretera, había que te tumbases en la caja para que la guardia
civil no te viera y le parara.
Cuando yo salí del pueblo a los 12 años (año 1955) con destino a Cádiz donde me
enviaron mis padres a estudiar, este fue mi medio de transporte hasta Plasencia..
No solamente se iba a Plasencia en coche, sino que a veces también se hacia todo
el trayecto en caballería.
COMENTARIO DE TERE BLANCO EN EL PUNTO DE ENCUENTRO (15/6/04)
Hola amigos hoy explicare, como viví yo la llegada
de la luz al pueblo. Solo de ver los operarios y su forma de trabajar, tan
diferente al campo ya era un acontecimiento, aquellas escaleras tan altas, para
los críos que estábamos siempre alrededor para no perdernos nada. Yo fui una con
suerte como decían los otros niños ,pues los trabajadores se hospedaban en casa
de mi tía Isabel la madre de Arsenio y teníamos los cables a mano ,en casa de mi
tía vi la luz por primera vez ,como se encendía una bombilla todo un
acontecimiento.
ya no recuerdo cuando llego la radio pero fue alucinante.
Si la luz fue importante el butano fue la liberación de las mujeres, con las
lanchas para cocinar los pucheros siempre negros por mas que los fregaras.
La hoya exprés fue como algo que no podías comprender, los garbanzos se cocían
en una hora, algo impensable. Sino recuerdo malla primera que tuvo una fue
Matilde o por lo menos yo la vi en su casa, estuvimos esperando a la puerta para
ver si era verdad que los garbanzos estaban cocidos, hoy eso da risa pero en el
año 59 o 60 eso era todo un acontecimiento. Cuando me pongo a pensar en estas
cosas me doy cuenta de lo afortunados que somos en esta vida que nos a tocado
vivir.
COMENTARIO DE MARIVÍ EN EL PUNTO DE ENCUENTRO (18/6/04)
Como veo que todo el mundo está con nostalgia
del pasado, yo también quiero aportar mi "batallita". Mis "descubrimientos" van
un tanto a la inversa de los naturales del pueblo. Yo como "hija adoptiva" del
mismo, no descubrí la luz, ni el teléfono, sino el candil, porque cuando caía
una tormenta, y algunas importantes me ha tocado vivir allí, se iba esa luz tan
deseada (con razón) por los nativos. También descubrí el retrete que, en casa de
mi tío Amancio, estaba en la cuadra y consistía en un agujero practicado en el
suelo, !ah! y descubrí un medio de transporte maravilloso, el tractor de
Porfirio Martín, que nos subía del río cuando bajábamos a bañarnos, costumbre
que instauramos los veraneantes, por aquel entonces muy poca gente practicaba
esta actividad. Muchas chicas carecían de bañador y practicaban la natación con
enaguas. Bueno, por hoy ya está bien en otra ocasión aportaré más recuerdos
desde la visión de una niña de ciudad que descubría un mundo nuevo.
COMENTARIO DE EVA EN EL PUNTO DE ENCUENTRO (18/6/04)
Bueno, pues ya que estamos con recuerdos de la
infancia, yo también tengo, que aunque no son de Rebollar, son de Jerte y
Navaconcejo, que supongo las cosas serían más o menos similares. Mi abuelo era
de Jerte. Mi madre es de Lérida, capital, y claro, la primera vez que fue a
Jerte se quedo flipada porque no había baños. Dice que se hacía todo en casa y
luego iba con mi tía al río a verter lo que fuera y que le daba un
asco...Siempre comenta que era increible (para ella) el atraso que había en
muchas cosas y que en pocos años, se equiparó todo a la ciudad. Después, esto ya
lo recuerdo yo, se hizo un baño que consistía en un cuartito tipo despensa de
2x2 que estaba en la cocina y sólo constaba de la taza y una puerta tipo "del
oeste", que no te permitía estar tranquila porque como todo el mundo estaba
siempre en la cocina de cháchara, veías todas las cabezas por encima de la
puerta y la verdad, que mucha intimidad no había. Años después, en Navaconcejo,
recuerdo que la recogida de basura consistía en un tractor que pasaba por el
pueblo tocando una bocinilla o algo así y tenías que salir corriendo detrás del
tractor con la bolsa de basura (porque no paraba) y cuando le alcanzabas ,
arrojabas la basura al remolque con el consiguiente riesgo de no atinar y tener
que recoger la bolsa y otra vez a correr ( je, je, era todo un arte). También
recuerdo por las calles de Navaconcejo siempre había caballos y a mi me imponía
mucho y no me atrevía a pasar y me daba la vuelta que hiciera falta. Ya hace
muchos años que no veo caballos sueltos por las calles. Bueno, ya iré contando
cosas que se me ocurran, que aunque no sean de Rebollar, seguro que os suena.
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